Un misterio: los cátaros han revelado al mundo otro Cristo.
Cristo, según los cátaros, representaba otro género, otra civilización, el mundo diferente, el mundo de la gente Buena y pacífica, hermosa y Perfecta, quienes no recurrían nunca al lenguaje del mal. El objetivo misterioso del advenimiento del Salvador al mundo era instituir la civilización del amor (de la belleza, del bien y de la paz) a través de la iglesia del amor (de la belleza, de la paz y de la bondad).
Los cátaros no traían a Cristo por los pelos hacia sus doctrinas sociales-redentoras e imperiales, no hacían de Él un Pantocrator ni un Todopoderoso, ni Rey judío ni soberano francés. Su Reino suponía una nueva gente, la gente cristica y buena. Y el Grial moldeaba la gente nueva de Cristo alrededor del Cáliz, dejando saborear las esencias beatas, manifestando las ventajas de la virginidad (es una de las condiciones para entrar a la etnia buena de los discípulos de Cristo) y su potencial infinito.
Montsegur, Kitezh-grad, Optina Pustyn, Solovki , los místicos españoles (Teresa de Avila) – es la gente de Dios, «Los Buenos Hombres».
Cristo, según la iglesia cátara, trajo a la humanidad otra conciencia. El Guía de los espiritus buenos y Anunciador del Dios Bueno que está en los Cielos, El era el enemigo incodicional del Adversario, que solo conoce el lenguaje del mal y de la violencia. Cristo con Su testimonio demostró que el lenguaje del bien y del amor supera el del mal; que la naturaleza humana, para ser curada, necesita del poder y del cetro del amor.
Con la fuerza del amor, que supera el orden mundial terrenal, Cristo hizo los milagros de la curación, la multiplicación, la transubstanciación y la resurrección. El amor fue testimoniado como fuerza todo vencedora. En el Gólgota debió haber triunfado la muerte, pero el amor elevó su canto a la vida eterna, en la persona del Cristo resucitado.
El Evangelio verdadero de Cristo – es el canto infinito del amor divino, escuchado y acompañado por Sus auténticos discípulos.
Para convertirse en cátaro, el hombre debe reorganizarse interiormente: renunciar al mal y a la violencia, adquiriendo las ventajas del bien, del amor, de la virginidad y de la belleza.
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Los cátaros se extendieron también en Rusia. En la Santa Rusia había muchos cátaros entre los staroobryadets (“creyentes viejos”), dujoboros («luchadores del espíritu»), bogomilos, paulicianos. La tradición de San Nilo de Sora de los ancianos del Trasvolga les traía el espíritu cátaro amundano de la benignidad, el ayuno, la oración, la elevación de la mente en las alturas. Los starets del Trasvolga en su oración contemplativa se elevaban en castillos y fortalezas celestiales, donde permanencían con su espíritu.
El Grial ruso se encontraba en medio de una gran constelación de los starets de Optina y ejercía una enorme influencia en la espiritualidad del último Zar ruso, Serafin de Solovkí. Creó, a semejanza de la hermandad cátara, la amundana hermandad de Serafin, y transformó la Santa Rusia en una soberanía ferviente de la luz misericordiosísima del Altísimo, en el triunfo del Cordero en Solovkí. Al Gólgota Cátaro-Solovkiano le queda solamente descender y ser reafirmado en el mundo, esto es lo que también prometen hacer los ancianos cátaros en el III milenio, anunciando el triunfo universal de la espiritualidad cátara, que se acerca pronto, a corto plazo.
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A los pensadores espirituales rusos no se les vino a la cabeza, que la clave para el nacimiento del hombre nuevo, para la liberación de su potencial creativo interior, de su conocimiento del Altísimo, de la belleza y de la perfección pasa a través del sacramento de la virginidad, el descenso del Espíritu Santo y el beatísimo Consolamentum.
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Serafín de Solovkí, el último Zar ruso Mijaíl Romanov, quien fue llevado al Gólgota por la Sabiduría y quien entusiasmó a Rusia a la transfiguración, se horrorizó al ver la desfiguración de sus crónicas y aceptó de los grandiosos ancianos cátaros (de Castres y otros) la unción para ascender al trono de la Nueva Santa Rusia.
En las islas Solovki, Serafín se convirtió a la fe cátara y se hizo profesante cátaro, y luego fue sometido a ataques, de igual manera, tanto por parte de los laicos de los agentes del servicio especial (KGB) como de parte de los serguianos. Estos últimos lo odiaban ferozmente. Los servicios de seguridad (GPU) lo buscaba por todas partes, comprendiendo que en él poseía cierto secreto, es decir el secreto del entusiasmo del zar ungido por la Iglesia Cátara, por la Boda de Fuego, el secreto de la transfiguración de la Rusia.
Vladimir Solovyóv en su tratado «La Justificación del bien» estuvo más cerca que nadie a l’Eglise d’Amour, a la Iglesia del amor. El padre Sergui Bulgakov previno y presentó la imagen del Cordero (en su tratado teológico "El Cordero de Dios").
Serafín de Sarov
La persona sin igual es Serafín de Sarov, él es el verdadero y cien por cien cátaro, el corderito del amor indecible que anda “en la zarza ardiente ”.
Salido de una familia de staroobryadets, Serafín pagó por su santidad cátara siendo víctima de un boicot completo. Él fue canonizado gracias a los esfuerzos del matrimonio real de los últimos Romanov y especialmente por la emperatriz Alexandra, quien insistió en la santitad perfecta de Serafin.
Los iluminados, las grandes almas vienen al mundo para destrozar la lógica asquerosa del príncipe de este mundo. Su intrepidez es inspirada por el Espíritu Santo, que no tiene miedo a nada, ya que al amor y a la virginidad le es ajeno el temor. Los inicios eternos son portados por la iglesia cátara: del bien absoluto, del amor y de la paz, a condición de los vestidos virginales y las efusiones oceánicas del Espíritu Santo.
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Rusia y Europa no tienen otro futuro. Si no toman en serio los ideales cátaros, si no empiezan a aprovechar la inmensa real despensa cátara, al mundo esperan los desastres más penosos.
Aunque parece paradójico (al parecer quedaron de los cátaros habas contadas; el recuerdo de ellos está borrado y completamente quemado) - yo veo un gran futuro justamente para la iglesia cátara. Se dispersará el espejismo del dominio sobre el mundo del principe de este siglo.
La iglesia cátara es un mesía colectivo, parecido a Israel, que alguna vez fue percibido como la nación mesianística conciliar. La civilización cátara será la base de la futura civilización 85, de la humanidad mesianistica y verdaderamente nueva, cambiada por Cristo en sus composiciones interiores.
Los de espíritu verdadero, que no han perdido definitivamente la esperanza por la conversión del mundo hacia los ideales de Cristo, escucharán indudablemente la noticia cátara, la aceptarán, la continuarán y comprenderán que en las profundidades de los castillos cátaros, donde se guarda el Santo Grial, se guarda también una gran fuente de riqueza para la humanidad futura.
Habiéndola descubierto, el mundo alcanzará en verdad la era mesianística y el milenario Reino de Cristo, tan anhelado desde los mismos comienzos del cristianismo por los profesantes de la fe.
Los cátaros despreciaban y consideraban ridículo cualquier tipo de lucha contra el espíritu del mundo sin llegar a comprender quién es el que encabeza los ejércitos enemigos. ¿Cómo es posible vencer al inicio mundano en sí mismo o en otra persona sin entender que el el dios a quien adora la institución es el diablo? Es imposible, afirmaban ellos, cumplir con la misión de nuestro Altísimo (conciliadora, omnihumana, universal verdaderamente) y devolver a la humanidad a Dios sin desenmascarar las intrigas pérfidas del maligno, que finge ser el dios de este mundo, Sabaof, Jehová, el Legislador, o el Juez.
Los cátaros realizaron una gran hazaña, por lo cual, las generaciones venideras les estarán agradecidas: ellos han desenmascarado al empustero malévolo que se mimetiza fingendo ser el creador del mundo. Los cátaros consideraban que sólo esto es suficiente para la salvación de la humanidad. Todo el mal sobre la tierra está ligado al volvimiento en la conciencia de la gente, que ha sido creado por él, el padre de todos los revolucionarios del mundo – por el grandísimo mentiroso, quien por medio del fraude arrastró las almas del cielo y por segunda vez las sometió a la tentación fingendo ser la Divinidad.
La iglesia cátara hará para la Nueva Santa Rusia, para la Nueva Santa Francia, España y Europa más que todos los ciertos pensadores y santos juntos. El Gólgota Cátaro-Solovkiano (el Santo Grial une a los mártires de Europa y de la Santa Rusia) traerá el trono de fuego de la transfiguración a la tierra rusa.
Renacerá la fe en su formas perfectas cátaras y la Santa Rusia percibirá el enseñamiento de Cristo, revelándolo para sí de nuevo.
«¡Acaso es posible!” – dira la gente, - “Cristo es el Anunciador de la bondad no terrenal, el Apóstol del amor divino, el cual no existe incluso en los cielos”! El diablo ha creado su reino de la concupiscencia y el mal sobre la tierra, contraponiéndolo al Reino de Dios, el Reino del amor perfecto. Pero, el Salvador hizó lo contrario - trajo a la tierra el amor, que no existía incluso en los Cielos! Gloria a El, quién establezca el Reino de Su amor sobre la tierra!»
El Altísimo de los espíritus buenos (según la expresión cátara) solamente por eso bendice a Cristo con Su Segundo Advenimiento y el establecimiento de Su Reino, por que el Salvador hará lo imposible y lo inesperado. El reino de Luzbel se esfumará, el mal desaparecerá de la faz de la tierra, y el bien se manifestará en formas que superan incluso a los cielos inferiores.
Tal fe será bendecida por el Señor durante Su Reinado milenario y el Segundo Advenimiento. Y si no fuera asi, ¿para que Cristo habría de llegar? ¿a juzgar y a desenmascarar?
Al nivel metafísico, es dicho muy profundamente: los enamorados no sienten como transcurren las horas. El amor celestial cambia el curso del tiempo, invade el seguir (continuum) del tiempo y lo convierte en algo de otra dimensión.