EL SANTO GRIAL EN UNA ORACION CONTEMPLATIVA NOCTURNA
El 31 de enero 2006, Costa Brava.
El Grial en la oración contemplativa nocturna
1. A la medianoche la vida en Montsegur se extinguía. Sonaba una m ú sica dulcísima, la música del Reino, la música del Grial.
¡Oh! ¿Cómo se puede descubrir con palabras? Era la música ultraexistencial, del Cáliz. Penetraba y resonaba interiormente dentro de todo el ser. No solamente resonaba sino sonorizaba las estructuras interiores. Se revelaba como la música de la Palabra Sagrada.
Veían el Grial como aturdidor en la oración contemplativa nocturna. La sentían durante horas, quedando pasmados en una veneración todo palpitante.
En Montsegur todos escuchaban gustosamente la música del Grial. Y por la mañana, media hora despu é s que empieza a sonar el campanilleo cuchicheaban a escondidas: “¿Mi hermana bella, has oído el cántico del Grial? ¡Qué “Magnificat” cantaban los ángeles de la Purísima!” - ¡No, no, esp é rate! Cantaban el antiguo “Adoramus” (el himno preferido de los Cátaros que lo hab í an aprendido de los pergaminos de los primeros cristianos).
Los textos se presentaban sobre la pantalla blanca del Grial
2. Aqu í nos enteramos de uno de los grandes secretos de los Cátaros. Los Cátaros guardaban los textos escritos por los primeros cristianos. No fueron solamente los sucesores del Cáliz de la comunidad de Jos é de Arimat e a sino los sucesores del cristianismo verdadero desde el primer siglo hasta el cuarto siglo. Los textos no eran transmitidos a los Cátaros por sucesi ó n sino que aparec í an sobre la pantalla blanca del Grial, por lo que los Cátaros solo tenían que memorizar y asimilar.
Aun serán encontrados pergaminos enteros con las apariciones de la Virgen María, los textos divinos de Sus revelaciones. Son decenas los profetas y son centenas los ungidos que nos ha concedido la iglesia cátara. ¡Cuanta luz suprema a través del Consolamentum han degustado los que hoy yacen intactos en las catacumbas y cuevas de Montsegur!
Sobre el castillo está el ángel de Montsegur. Las fuerzas celestiales obstruyeron la entrada al Grial. Cerraron con una piedra lo mismo que la memoria del pasado que sólo podrá ser leída desde lo elevado.
Las apariciones de la Virgen María
3. La Virgen María los amaba con locura. Es entre ellos que ella se sentía bien. Aquí La entendían en el aire. El amor del Señor a Ella y a Sus discípulos, el Amor a Él, el calido celo de la virginidad. La Reina de los Cielos no cesaba de enseñarles a los Montsegureños, llegaba a los padres santos y a las hermanas santas, a aquellos a quien amaba, muy en particular. La Madona cantaba con ellos canciones, se transfiguraba, los elevaba hasta el mundo superior, tomaba parte en sus celebraciones cotidianas. Les revelaba Sus nombres gloriosos, entre los cuales era “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
Las apariciones de la Santísima Madre traían los coros beatísimos del Reino. La Reina prefería guardar silencio entre Sus queridas hermanas y seguidoras. Muy en particular Ella amaba a los hermanos y hermanas, admirablemente condescendiente y estricta con Sus discípulos, la auténtica Guía y Madre espiritual. Era, a Su manera, muy recóndita con las hermanas, en las cuales intentaba sembrar Su Inicio divino…
La Madre de Dios, delicada y casi desapercibidamente les formaba y les daba algo más superior a ellos mismos, lo que sumergía en lo más profundo y arcano de su seres y naturalezas.
La Reina literalmente reinaba entre Sus bienamados. Es aquí donde Ella se calmaba y alcanzaba el consuelo. Su autoridad era indiscutible, todos intentaban parecerse a Élla. De una manera milagrosa, de pronto, la voz de Élla se dejo oír entre las hermanas (era la voz del Señor que venía desde los hermanos). Los Novios celestiales se alternaban en Sus apariciones, Ellos se complementaban uno al otro sin acordar los temas de Sus conversaciones. “Nuestra Señora Santa, ¿Usted le a relatado al Señor lo que nos ha narrado a nosotros en las anteriores conversaciones?”, preguntaban los discípulos aturdidos. “No,” – la Madre de Dios sonreía, - “El Señor lo sabe todo”.
Les querían imitar no sólo en Su alteza, espiritualidad y perfección, Su divinidad. Buscaban imitar a Su diálogo de inexplicable altitud, a Su matrimonio misterioso. Y la Sabiduría Divina en la persona de la Purísima Virgen, les prometió dejarles alcanzar estas alturas sobrecelestiales.
“Al descender a la tierra, Nosotros seguiremos siendo habitantes de los Cielos,” - les explicaba la Reina Celestial, - “y mantenemos entre Nosotros el diálogo del amor. Nada terrenal lo obstaculiza, ya que nosotros estamos en otros cuerpos”. Y los discípulos, puros de corazón, le preguntaban a la Madre Santa: ¿si podrían también ellos, asimismo, comunicar entre ellos y con Ella a través del misterioso lenguaje de gestos silenciosos y intuición? Y la Reina les decía con la cabeza, que sí.
Es verdad que sobre Montsegur descendía la nube del Reino. Lo que ellos habían visto entre Cristo y la Virgen María, se verificaba en el sonido. La paz, la dulcísima paz. La calma y la Palabra infinita…
La Virgen desprendía las fragancias de la virginidad maravillosa
4. La Madre Santísima desprendía las fragancias de una virginidad tan maravillosa, que Sus discípulos literalmente se diluían en los rayos de Su amor. Muy a menudo Ella no decía ni una sola palabra. Pero todo lo que quería decir, se lo transmitía a ellos interiormente, de esta manera es como ella desarrollaba las intuiciones místicas, hablando en los cuerpos inmortales.
Esperaban Sus apariciones palpitando, de la misma manera que los judíos esperaban a su Mesías (¡que pero luego no alcanzaron a encontrar!). Se dieron casos cuando también la Purísima había prometido llegar, pero no aparecía. Entonces, los discípulos resignados comprendían: la Reina estaba ocupada o estaba sumergida en Su pasional.
La escuela de la oración.
5. Su tema favorito era la escuela de la oración. Transmitirlo solo se podía personalmente. Elevar las pregarias junto con la Madre Santa suponía una inmensa alegría y acarreaba una responsabilidad especial. La Reina dispersaba la esfera de Su rezo por toda la humanidad. Los discípulos estaban sumamente asombrados de Su alcance. Pero luego, cuando todos ellos se iban a sus cuevas pequeñas continuando el rezo con las velas encendidas, la esfera de la oración mariana por el mundo se mantenía con ellos (pero, de verdad, no siempre y muchas veces no por mucho tiempo).
La pregaria por el mundo, la plegaria de la participación co-redentiva (es esto lo que enseñaba la Virgen , siendo ella misma Su ejemplo) estaba contigua con la lucha espiritual. Por su lado, el maligno exigía sus cuentas por las almas y atacaba como podía. Pero el poder de la Purísima sobre el dragón volador era incondicional, y los Cátaros al recordar el socorro de su Señora Celestial vencían en sus batallas espirituales. Ninguno de los discípulos verdaderos de Cristo y María no sabía de derrotas.
Cristo y Maria han elegido la iglesia de los Cátaros.
6. Cristo y Maria han elegido la iglesia de los Cátaros y le han transmitido lo que deseaban que poseyeran Sus discípulos y la humanidad.
El Santo Grial ha establecido el modo de venerarle como el Cristo viviente. Es muy difícil imaginarse mayor beatitud entre otras beatitudes infinitas de la montaña de Montsegur. No sólo fueron los Perfectísimos de los perfectos padres y guías cátaros, sino decenas y centenas de los habitantes de la montaña y miles a su alrededor, quedaban palpitantes y pasmados al escuchar la música silenciosa del Santo Cáliz. Al Grial atendía todo lo creado. El Grial emanaba una calma sobrecelestial. Requiem – ¡oh, Requiem del Grial, Requiem aeternum ! (1)
El Cáliz esparció paz sobre un sin número de mundos, y la adoración a el ocupaba casi la mitad del tiempo de los cátaros espirituales. La montaña de Montsegur junto con los otros castillos de los cátaros formaba el reino milagroso del Cáliz Sobredivino, y no se podia pensar de nada más. Nunca y en ninguna parte del mundo la gracia del pakibytié y las aromas del Reino no permanecían tan abundantemente y sin fin. No se trataba de ningun miedo (“te dejara por tus pecados”). Todo al contrario, ¡no querían que resistir hasta la fin! ¡Que aceptar bien, que no dar un tropezón, que no perder la conciencia, que no morir por la abundancia de gracia!
El Cuerno de la abundancia es una imagen ordinaria y habitual. Por dentro es alimentada por los compuestos del Santo Grial, el caliz intertior es lleno de la Sangre mirrica de Cristo que se dispersa por todos los confines, alcanzando a miles de vasos y vehículos. Entonces, desde el reino interior, infiltra a los mundos demás, y la persona celante se transfigura y transubstanciona. Y mañana de nuevo sigue su nutrimiento desde el Cáliz, su relleno.
La adoración era asimilada a la Eucaristía. Las horas de la adoración eran infinitas. Los cátaros sortían desde el tiempo y se quedaban a una calma dulcísima y silenciosa en la presencia de Cristo en el Cáliz del Santo Grial. Las adoraciones podían durar algunos minutos o a veces una hora, o un mes, un año, una eternidad...
7. Para los cátaros no había mayor felicidad que la hermosa adoración al Cáliz. El Cáliz, lo poneban por encima de Cristo, lo asimilaban a Cristo. A veces aparecían el Señor y la Madre de Dios sosteniendo en la mano sólo el Cáliz.
El Rex Mundi es un gran amador de la letra y en los artículos de la ley. Para el, la liturgía ha de seguir “desde aquí hasta allí” y no puede ser de otra manera, no ha de haber desviaciones. “El miedo que se esparse por el principe de este mundo,” - enseñaban los Cátaros, - “se debe al eterno temor de este mistificador ante su inminente desenmascaro. El Rex Mundi temía que la creación divina un día pueda acabar descubriendo su secreto: que su origen es ben-elogimico, luciferiano, y que no es él el Dios sino el diablo. Es por eso, encontrandose en constante inseguridad, duda y miedo, el principe de este mundo inspiraba su propio miedo transmitiendolo cono un lenguaje accessible para la muchadumbre.
Desde aquí proviene la idea de “los sufrimientos eternos” en el caso de la desviacion.
Este marasmo regnaba miles de años. Y sólo ante un gran miedo y bajo una fuerte sugestión, el hombre podía seguirle, corriendo el riesgo de transformarse en un idiota completo.
El principe del mundo temía terriblemente ser desenmascarado. Temía.... al amor, pues el amor vence al miedo, a su arma principal. Esta es la causa, por la cual se rebeló en contra de los apóstoles del amor, los odiaba a muerte... Temía (!) el Santo Grial (el universo del amor) y los Cátaros ( la Iglesia del amor).
El tema robado a los Cátaros, la transubstanciación.
8. Otro tema robado a los Cátaros es la cuestión de la transsubstanciación. Los puros eran los grandes maestros en este enseñamento.
El padre se transubstanció en el Hijo, el Hijo a su vez en el Espíritu Santo. El Dios se transubstanció en el hombre. El Grial de respuesta es cuando el hombre se transubsticiona en el Divino.
Los cátaros enseñaban también del misterio de la transubstanciación, que no puede ser comprendida desde fuera. El misticismo de Adan: el no tuvo la desgracia de nacer en este mundo, en la carne humana profanada por el pecado. A él le esperaba una transubstanciación calma y ligera, un pacífico ultrapaso en la esfera más superior. En su exterior parecía ser un sueño: el apagamiento, luego la consunción de algunas funciones; entonces algo que parece a la sepultura; después se desperta como mientre la resurección. Pero esto es sólo la aparencia externa. En la realidad, es el estado de un ultrapaso desde una esfera a otra más superior.
No existe la muerte, asi como no existe la vida sin la muerte en la común comprensión material del Rex Mundi. Lo que si hay es una eterna existencia con sus infinitos pasos de la transubstanciación, sigún que se organizan por la Soberana Celestial Nuestra Señora Sabiduría.
Cristo milagrosamente se transubstancionó en el Santo Grial. Al tomar la imagen del Cáliz mirrico, se quedó en la tierra. Es Él quien nos trae en sus manos el Grial. He aquí, el Grial se multiplica en el sequito de caballeros de la Mesa Redonda. Entregando Su Cuerpo y Su Sangre, el Salvador se transubstanciona en Sus discípulos, y ellos... a su vez, obsequiandoLe el Grial de respuesta, el Grial del amor, dedicándole toda su vida sin retractos, anhelando transubstanciar en Él (así como Él lo hace en éllos), sirven a sus prójimos hasta el último y así se transubstancionan.
Así la humanidad se encuentra en el estado de constante y permanente transubstanciación. “¡El Grial 24 horas está en vigilia!” – quedaban perplejos los Cátaros, - “¡el Grial se transubstanciona!”
“Recuerda este misterio, hijo mio,” – decía un maestro cátaro al primerito, - “y el Cáliz derramará sobre tí sus divinas fragancias, su infinita riqueza. Y te impregnerá por encima del posible y es cuando esclamarás: “¡Oh no, no puedo más!...” y luego dirás: “¡oh, aun más y más…”
Los cátaros enseñaban que “la transubstanciación del vino y pan en la Sangre y Cuerpo” al margen del enseñamento de la Sabiduría Suprema sobre la transubstanciación es una cosa absurda. La transubstanciación esta en la naturaleza de la Divinidad y del hombre. Es odiada por el Rex Mundi que intenta implantar su orden jurídico de pocos alcances. El mundo de Dios siendo el mundo de las interminables transubstanciaciones es incompatible con la divisa rígida del Rex mundi: “nacimiento-vida-muerte-resurrección-castigo”. ¡Todo este no hay ni por asomo!
El hombre está en una constante transubstanciación, es por ello que no se puede decir nada de él definitivamente y que siempre es mejor privarse de juicio...
Guidados desde el elevado
9. Fueron guidados. ¡Oh, pero que guía tenían! Cristo fue más que presente en Montsegur: iba delante de cada uno de ellos.
No había lugar para el razonamiento humano ( pómisli ). “Como nos dirá el Señor”. “Si su voluntad es alimentarnos, que así sea". No hay ningunas problemas materiales: ni si las reservas alimenticias se han acabado, ni si las graneros están vacías. “El Salvador lo sabe mejor que nosotros”.
De la paz entre ellos
10. Oh, dando prisa en comunicaros mi entusiasmo ante la iglesia cátara, yo quisiera narrar de la paz entre ellos, la paz celestial.
Cristo les dijo a sus discípulos: “Os concedo Mi paz”. Y ellos casi no podían entender a que se refería Él. Los cátaros percepiban la paz del Señor con veneración y se mantenían en ella, sin salir de sus celdas por mucho tiempo y siendo sumergidos en aires fragantes de la paz divina, en su musica real del silencio, en un sosiego sagrado, en una paz que no se viola por las pasiones y pensieros vanos, es decir en la paz verdadera y eterna.
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(1) En las celebraciones para difuntos, a esta dulce y profunda oración por sosiego de las almas llamada Requiem, al correr de los siglos fuera juntada una parte especial “Dies irae” (El día de cólera divina) ilustrando la doctrina eclesiástica “de las torturas de ultratumba” y “juicio tremendo” del “castigante Dios”. Los históricos unánimemente vínculan el desarrollo de este tema característico para las épocas posteriores y lejano para la filosofía catara con el largo período de peste y calamidades en las tierras languedocianas en la segunda mitad del siglo XIII, luego después la exterminación de los pueblos cataros por manos de los “castigantes” inquisidores.