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Los Cátaros: los misterios de los Perfectos
Juan de San Grial, 2006
Intenté leer los papiros cátaros con la ayuda de los medios celestiales. Penetré en lo secreto de lo más secreto cátaro. Quise regalarlo al mundo, no como aparece terriblemente deformado por la imaginación de los inquisitores que odiaban a los cátaros (y eran odiados por ellos) en las crónicas históricas y demás invenciones.
Los cátaros son un amor increible, una gran revelación del derramamiento del amor, una nueva vista al hombre – limpio, purificado, así como se manifiesta en los modelos más perfectos ante la mirada perfecta de las fuerzas celestes.
De hecho, hoy en día nada ha quedado de los cátaros. Parece que tampoco hay algún cátaro. Pero yo lo diría así: no ha quedado nada aparte del catarismo en todo el mundo.
Juan de San Grial

PRÓLOGO
Podría decir más de los cátaros. Pero el catarismo es indecible. No se limita con las crónicas históricas.
No son tan importantes los cátaros que estaban en la gloria y morían por la fe hace ocho siglos. Son más importantes los cátaros del futuro – como son ahora, los cátaros que son superiores a sí mismos, los cátaros al cuadrado, multiplicados por todo el mundo. Los cátaros claros, que descienden de los cielos junto con nuestros padres de Solovki.
Estos cátaros nuevos, transfigurados no necesitan de una verdad histórica. Quermaron sus tratados antiguos, las confesiones inconfesables. A través de la muerte en los fuegos del amor supremo engendraron una humanidad nueva.
Al entrar en el fuego del amor superior, el cátaro es engendrando. De él nacen la zarza ardiente y la higuera de fuego. Y sus frutos son de fuego espiritual. Y la Boda de Fuego se funde en la perla de lo interior. Y los corazones se extienden ante el Padre de amor. Comienza Su civilización.
Es lo más importante sobre los cátaros. El mensaje, transmitido por ellos a través de mil años. Su oración apasionada, empezada por el Gólgota cátaro en 1246 y la siguiente desaparición del catarismo, su transformación en la hermandad de los Templarios, los Rosacruces y otras bastante confusas.. y la conversión en “ubozhestvo” (superior etapa divina de la miseria del espíritu como condición para establecer el diálogo con Dios y la unión con él) de los santos de Solovki y Dios que divinizaba al hombre, y al final, en el triunfo de los discípulos de Cristo.
Podría hablar 2 mil años más. Tengo mucho que decir de ellos, un sin fin. Pero que se derrame este mar de amor cátaro en los corazones de millones de personas y dirá más, que las palabras podrían decir.
* * *
Los cátaros deseaban solo una cosa; descubrir en el verdadero hombre a si mismo. Abrirle los ojos a su interior. Abrir las despensas divinas del potencial adámico. Albi para ellos no es solo el nombre de la ciudad en la provincia de Languedoc sino el amor divino que no hay en la tierra.
Dios de amor,
Su nombre es Albi.
El mundo está lleno por los nuevos cátaros, templarios, los rosacruces, serafitas, melchizedek... miles de nombres más se ponen porque son indecibles los nombres de su Señora más dulce y la Madre de la Sabiduría Superior. Es el indecible Cristo del futuro siglo. Son innombrables, más grandes que ellos mismos.
El Dios quiere ser superior a sí Mismo, transformándose en una creación más grande. La creación desea superarse a sí misma en la divinización, para lo cual se disminuye trás su Amado celestial. Se desminuye no para el arrepentimiento sino para hacerse mayor en sí mismo y entrar en el “chertog” del Altísimo y ver Su Gloria, el triunfo de los santos, ¡Oh!.
El comienzo del tercer milenio fue conmemorado por la explosión enorme del Dios de amor. Esta es la dicha que os quiero transmitir a vosotros, hijos míos, en esta prédica dominical de los aires de pakibitiye del Llança español, a 180 km de Montsegur, a unos pocos metros de la zarza ardiente de Serafín solajero y de la transfiguración del segundo Gólgota cátaro de Solovki en la tercera, apocalíptica.
¡Propagad Su mensaje, melchizedekes! Tocad música, cantad, glorificad con los instrumentos musicales al Dios de amor y envolveos en Sus vestiduras solajeras. ¡Qué llegue el siglo de los santos!
Me gustaría hablar del catarismo interior, indecible.
Hay algo que los cátaros no confesaban ni siquiera a los familiares suyos, descubierto únicamente para los Perfectos: el Grial, la Teogamia Sagrada, la divinización. Hay algo que está cerrado hasta para los Perfectos – algo que es más grande que ellos, algo que ni siquiera sospechan.
De estos cátaros, superiores a sí mismos, me gustaría contar al mundo - derramar su gloria cátara como del cuerno de abundancia.
La castidad es eterna y la virginidad es interminable. Una vez profesado el catarismo (cátaro – casto, de la mente pura), la persona se pone en el camino de la perfección inacabable. Pasando de un escalón al otro, se reconoce mayor que él mismo.
Entonces se despierta el potencial superlativo – siempre diferente de lo que era ayer, siempre nuevo. Y empieza la canción del Chertog Matrimonial:
¡Ven, Amado mío!
Envuélveme y cálmame.
* * *
¡Qué victorias alcanzaba, qué milaqgros hacía el Dios de amor por las manos de sus herramientas – los Perfectos y los puros!
El milagro de los milagros eran sus reuniones ascendidas. Se disolvían el uno en el otro. La vela extinguida, la temperatura ardiente del corazón. Su valentía que se hizo legendaria.
El secreto de la valentía no se reducía a la victoria sobre el miedo a la muerte y al desprecio de la carne viva (la que, según los cátaros, fue creada por Demiurgo, el príncipe del mundo). El secreto del catarismo está en el Grial.
El Grial alimentaba a los cátaros de una manera más increíble. Las alturas prodigiosas de su espiritualidad, incomparables con los logros de las escuelas de Mani, Zoroastra, Buda, Mohamed o alguien más de los maestros universales, los Perfectos deben al triunfante Cáliz del Amor mesianista.
Los cátaros hacían comunión del Evangelio interior. El Cáliz da la cominión interior del Evangelio de la Salvación en la Sangre. La comunión del Amor que no hay en la tierra. No se expresa de la forma exterior: el Novio debe desposar con la Novia por su Sangre purísima, para lo cual la novia debe hacerse una virgen pura cátara.
Lo que no podía derramarse en los días terrenales entre los discípulos, se derramó en el Gólgota en el Strastnoye (estado de amor divino) más grande. Nació la esfera del más Strastnoye de los strastnoye. El Cáliz más sagrado de lo más sagrado de los sagrados. De este Cáliz invaciable e interminable, el Caliz superior a sí mismo, comulgaban los caballeros del Grial. ¡Oh, qué comunión! ¡Cada vez tenía una composicón diferente! Algo como de miel, de mirra, de mirto, de nardo. ¿Qué manjares celestiales los echará hoy el Altísimo al contenido del Caliz invaciable?
La locura Sagrada, la Demencia sagrada. Sólo hay que perder la cabeza por el amor para alcanzar las alturas “yurodiviy” del reino del Grial.
¡Glorificad el Grial en toda su obra, porque él es el Amor que se vierte en millones de recipientes humanos eucarísticos! ¡Glorificad el Grial en la iglesia de Grial! ¡Glorificad el Grial en el reino del Sagrado Grial! ¡Glorificad el Grial en los millones, porque el Altísimo creó el Cáliz antes que el hombre, y después, del Cáliz, - al hombre. Antes del cuerpo, de la proyección del Corazón Suyo creó el cáliz del hombre y lo llenó hasta los bordes con Su amor.
* * *
Y una cosa más. Los cátaros consideraban como el pecado el enfriamiento del corazón. La temperatura del amor debe mantenerse por la vela siempre encendida, en cualquier situación dura. No hay barreras para el amor. Es un Rey.
No tengais en cuenta a nada ni a nadie. Ninguna amenaza ni tortura, ni sufrimiento, ni muerte, ni fuego pueden apagar la vela inmortal. El fuego del amor es más alto que el carnal, lo material, enseñaban los cátaros. No hay cosa más dulce.
Una vez encendido, este fuego resiste al fuego de la gehena. El Rex mundi no puede con él. Solo enciende la vela de Strastnoye en tu corazón, y de su llama se extinguirá toda la tierra. Resucitará de los muertos y en las nubes del Altísimo ascenderá a los Chertogues matrimoniales.
¡Oh, mar nuevo! ¡Oh, no hay nada más alto!
Está tan a gusto en los palacios del Altísimo.
Está a gusto, está dichoso
En los aposentos del Altísimo
Los cátaros todavía no han descubierto a nadie. Sobre los cátaros, sobre los Perfectos, sobre los puros, es está novela de lo alto...
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